
El secreto está en fortalecer nuestras habilidades y nuestros
factores de protección. Estos factores de protección son básicamente lo que
definen una salud mental positiva: autoestima, fortaleza emocional, pensamiento
positivo, destrezas sociales y capacidad de resolución de problemas, manejo del
estrés y sentimientos de control. Desarrollando estas 10 habilidades puedes
fortalecer estas protecciones:
Manejo de emociones y sentimientos. Podemos aprender a
manejar estos aspectos de nuestra vida para lograr una mayor sintonía con
nuestro mundo afectivo y con las demás personas. Es importante aprender a
aceptar lo que sentimos y así poder canalizar estos sentimientos.
Autoconocimiento. Esta habilidad es el soporte y el motor de
nuestra identidad. Conociéndonos mejor podemos tener mayor autonomía y darle
sentido a nuestra propia vida y la de los demás.
La empatía nos permite establecer vínculos con los
demás. A través de ella podemos imaginar y sentir el mundo de las otras
personas y comprender sus reacciones, emociones y opiniones.
Comunicación asertiva. Esto nos permite comunicarnos con
claridad con los demás y expresar nuestros pensamientos y sentimientos. El
derecho de libre expresión que tiene todo ser humano es una herramienta para
afirmar su propio ser.
Relaciones sanas. Aprender a establecer y mantener relaciones
significativas, así como poner fin a las que bloquean nuestro crecimiento.
Toma de decisiones. Tener la capacidad de actuar de manera
proactiva y no limitarse a los factores externos. Desarrollar nuestra capacidad
de valorar nuestras opciones y decidir, siendo responsables del resultado de
nuestra elección.
Manejo de conflictos. Es fundamental
aprender a resolver conflictos y problemas de una manera flexible y creativa.
Pensamiento creativo. Desarrollar nuestra capacidad de ver
las cosas de una forma innovadora y diferente nos da la posibilidad de
apartarnos de los esquemas.
Pensamiento crítico. Nos permite analizar las cosas y llegar
a conclusiones propias sobre las cosas y las situaciones.
Manejo del estrés. En nuestra sociedad un reto diario es
aprender a lidiar con el estrés y la tensión. Manejarlos no significa
evadirlos, sino afrontarlos de una manera constructiva.
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