Una iglesia bizantina, que se cree que se construyó alrededor del sitio donde Jesucristo se refirió a Simón Pedro como «la roca», fue descubierta en una reserva natural al norte de Israel.
Las ruinas del antiguo templo, que datan del siglo V, se
descubrieron recientemente al pie de una cascada en el Parque Natural de
Banias.
En el pasaje, Jesús le pregunta a sus discípulos quienes
creen que era Él, a lo que Pedro termina respondiendo que el Mesías.
Dicho apóstol recibe un elogio por parte del Hijo de Dios,
debido a su declaración.
Entre las ruinas del lugar, se encuentra una enorme piedra que tenía varias cruces grabadas en ella. Se especula que estas fueron hechas por cristianos peregrinos que visitaron la iglesia y querían dejar un mensaje de su paso por esta.
La reserva de Banias, por su parte, está orgullosa, no solo
por tener en ella el descubrimiento, sino también por contar con «la cascada
más poderosa de Israel».


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