Evangélicos lanzan partido anti aborto para elecciones en Argentina

 

La idea empezó a madurar en 2019 tras el sorpresivo éxito en la provincia de Santa Fe del frente “Unite por la Vida y la Familia” que con la bandera de la oposición a la legalización del aborto y la mediática Amalia Granata como la figura más conocida permitió cosechar 285 mil votos y colocar seis diputados en la Legislatura local. Entre los que alcanzaron una banca se contó el pastor Walter Ghione. A poco de andar se produjo una crisis y dos legisladoras, entre ellas Granata, se escindieron del nuevo bloque. A su vez, Ghione y otros evangélicos decidieron fundar UNO.

A partir del sensible crecimiento de la cantidad de evangélicos pentecostales en el país -que, según el último sondeo del CONICET suman más de 5 millones- y su gran disciplina interna, esta comunidad se convirtió en un atractivo electoral, sea para determinados pastores, sea para otras fuerzas políticas interesadas en pescar votos allí. Además, resultó políticamente tentadora la gran concentración que protagonizaron en 2018 en la 9 de Julio para oponerse a la legalización del aborto.

Pese a la pandemia, en el último año hubo movimiento entre los dirigentes de UNO. Se contactaron con aquellos evangélicos que en las distintas provincias militan en política, entre ellos algunos que ocupan cargos legislativos o ejecutivos. Ghione asegura que el partido ya está armado en 14 provincias y que la aspiración es conseguir dos diputados nacionales -se tienen más fe de lograrlo principalmente en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe-, además de legisladores provinciales y concejales, sea yendo solo por UNO o en alianzas.

Esto no supone que un partido orientado por evangélicos vaya a captar muchos votos entre los evangélicos. Un antecedente vernáculo es la Democracia Cristiana respecto de los católicos. No obstante, Ghione dice que cuestiones como el matrimonio igualitario y la legalización del aborto -aunque no solo esas cuestiones- los empujaron a salir al ruedo político. “Los políticos tradicionales fracasaron y un grupo de evangélicos sentimos la necesidad de involucrarnos”, señala.




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