Texas se convirtió el miércoles en el estado más grande del
país con una ley que prohíbe los abortos, incluso antes de que muchas mujeres
sepan que están embarazadas. Incluyó una disposición que la distingue a nivel
nacional: esencialmente deja la aplicación de la ley a los particulares,
quienes podrán demandar a médicos o cualquier persona que ayude a una mujer a
abortar.
Durante la ceremonia de firma de la ley, aprobada por el Congreso estatal y que entrará en vigor en septiembre, Abbot subrayó que «Texas cultiva la vida». «Nuestro creador nos otorgó el derecho a la vida y, aun así, millones de niños pierden su derecho a vivir cada año debido al aborto», dijo el gobernador en el acto.
Las mujeres solo podrán optar por un aborto si no se ha detectado un latido fetal, acción que ocurre, generalmente, seis semanas después de que una mujer queda embarazada.
La ley no contempla excepciones en casos de violación o incesto, no obstante, toma excepciones como emergencias médicas que presenten las embarazadas.
Pero mientras la Corte Suprema estudia esta semana si aborda una ley de Mississippi que prohíbe el aborto después de las 15 semanas de embarazo, a los activistas les preocupa que un fallo favorable al estado pueda sentar las bases para permitir aún más restricciones al aborto.
Es probable que la Corte Suprema escuche el caso de Mississippi en el otoño y probablemente emita un fallo hasta la primavera de 2022.

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