La información fue reseñada este miércoles en la web de los
récords Guinness
Emilio Flores Márquez, nació el 8 de agosto de 1908 en
Carolina, es el segundo de 11 hermanos. Ayudó a criar a sus hermanos y aprendió
a llevar una granja de caña de azúcar en Puerto Rico, ha vivido bajo 21
presidentes de Estados Unidos.
Con 112 años y 236 días aprendió a dejar fuera de su vida
todo lo negativo, como la amargura, la ira y la malicia, porque estas cosas
pueden envenenar a uno hasta la médula.
Emilio se casó con “el amor de su vida”, Andrea Pérez, quien
falleció en 2010. Con ella estuvo casado durante 75 años y tuvo cuatros hijos,
dos de ellos ya fallecieron. Además, tiene cinco nietos y cinco bisnietos. La
avanzada edad lo ha dejado con sordera.
Sus padres le enseñaron a vivir una vida de abundancia, no en lo material, sino en lo divino. Emilio tiene ahora el Récord Guinness como el hombre vivo más viejo del mundo, y dice que su secreto es Cristo que vive en él.
«Siempre nos dijo a mí y a mis hermanos que hiciéramos el
bien, que compartiéramos todo con los demás. Además, Cristo vive en mí».
“Yo era el mayor de los hijos, así que yo hacía de todo.
Fregaba, cuidaba los muchachos, todo lo hacía“, recuerda el hombre más longevo
del planeta, quien dedicó gran parte de su vida a la agricultura, labor que le
sirvió para sostener a su familia.
La organización del Guinness World Records se trasladó hasta
su casa para hacer entrega formal del certificado oficial que lo acredita como
el hombre vivo con más edad del mundo, un reconocimiento que ostentó el rumano
Dumitru Comănescu, quien nació el 21 de noviembre de 1908 pero murió antes de
que ese organismo le comunicara su récord.
Emilio es el claro ejemplo de una vida apegada a Cristo como
sustento y esperanza de vida, algo que deja como marca para una generación que
necesita entender lo impórtate de caminar conforme a lo que Dios no enseña que
debemos de andar.


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