La creciente extracción de minerales así como el trasvase
del río Jordán ha dado esta consecuencia que es considerada por los expertos
“peligrosa” y a la vez “única y magnifica”.
Unos kilómetros más al norte, un complejo turístico se ha
acabado convirtiendo en una ciudad fantasma, desfigurada por los cráteres y
medio hundida en las grietas. La calzada está reventada y las farolas, por
tierra.
"Cualquier día de estos, tendremos suerte si queda un
hilo de agua para remojarse los pies", comentó entristecida Alison Ron,
una vecina de Ein Gedi que durante mucho tiempo trabajó en el spa. "Ya no
habrá más que dolinas".
Los cráteres reciben el nombre de Dolinas, los cuales se
pueden formar en fracciones de segundos y alcanzar hasta los diez metros de
profundidad; estos se han propagado en miles alrededor del mar durante los
últimos 20 años.
Hoy, el Mar Muerto solo recibe un 10 por cientop del caudal
que le llegaba en otro tiempo. Además, el calentamiento global también favorece
la evaporación de sus aguas. La región registró un récord nacional de calor en
julio, con 49,9 ºC en Sodoma, al suroeste del Mar Muerto.


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