Seis miembros de una familia duermen en prisión por el asesinato de un pastor evangélico al que sentenciaron de muerte y ejecutaron a plena luz del día. El 16 de marzo de 2022, Joaquín Jiménez Silva de 47 años fue embestido por otro vehículo cuando conducía por una rotonda del distrito madrileño de San Blas y ajusticiado con, al menos, cuatro tiros que le propino un hombre que salió de un tercer coche y que lo dejaron desangrándose en el asiento.
Dos días antes de ser acribillado, acudió a mediar con
los presuntos homicidas, a petición de otra familia que quería que se separara
su hija del vástago del clan asesino, por malos tratos, y que les devolviera su
dote de la boda, de 12.000 euros.
Apenas dos semanas más tarde, a finales de marzo, los
investigadores localizaron y detuvieron al conductor del turismo. El pistolero
y el otro conductor estaban en las mencionadas localidades de la Comunidad
Valenciana y Galicia. El primero fue sorprendido el 6 de mayo, cuando iba a
coger el ferry Valencia-Palma, durante el control de pasajeros.
En septiembre 2022, cayó el cuarto encartado, que
conducía el coche donde iba el pistolero. Llevaba escondido seis meses con la
ayuda de gente de su entorno más cercano, que adoptaban numerosas medidas de
seguridad.
Todos a prisión
Por último, entre octubre y noviembre, los agentes
arrestaron a los dos últimos presuntos responsables del homicidio, un hombre y
una mujer. En el caso del varón, fue detenido en el aeropuerto Madrid
Barajas-Adolfo Suárez, tras permanecer varios meses oculto en Palma de
Mallorca. Precisamente en esta última localidad se produjo el arresto de la
mujer, quien viajaba de ocupante en el vehículo que colisionó con el turismo de
la víctima.
Todos ellos pasaron a disposición judicial como presuntos
autores de un delito de homicidio, decretándose su ingreso en prisión.


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