El propietario, Jamie Sánchez, defiende su interpretación de
los textos bíblicos en los que se manifiesta que la homosexualidad es un
pecado. Sin embargo, también enfatiza que su organización está comprometida a
amar a todas las personas, independientemente de sus orientación sexuales.
Las protestas comenzaron el día de la inauguración del café,
en la que varias personas se manifestaban expresando su desacuerdo con la
postura del establecimiento. La fachada del local fue vandalizada con grafitis
y algunas ventanas fueron rotas porque se lanzaron piedras contra el local.
Además, los manifestantes acosaban a las personas que visitaban el local
incluso a clientes con discapacidad visual.
Debido a lo que ocurría los encargados del café demandaron
protección ante las autoridades locales.
Sin embargo la policía no detuvo a nadie la ley permite manifestaciones
lugares públicos y durante su visita no hubo hechos vandálicos. Sin embargo abrieron un informe para
investigar y tratar de identificar a los realizaron el vandalismo.l
Este conflicto ha generado controversias en Denver por el
choque de posturas entre los que defienden la libertad religiosa y los que
apelan por los derechos LGBTQI.


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